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domingo, 13 de marzo de 2011

Diálogos en el Silencio de Dios



31 Enero 2008

Esther:
¿Cómo es posible, Señor, que estés al mismo tiempo en el corazón de cada uno de nosotros?

Jesús:
Por Amor.
Quiero decirte cuánto te quiero.
Siempre estoy contigo.
No me canso de ti.
¿Tú te cansas de Mí?

Esther:
No, Jesús.
Pero a veces no sé ya qué decirte.
Creo que te lo he dicho todo.
Te he dado gracias, te he alabado, te he rogado por mis necesidades…

Jesús:
Todo lo guardo en Mi corazón.
Yo soy paciente y espero mirándote.

Esther:
¿Y no te aburres de mirarme todo el día, Jesús?

Jesús:
¿Se cansa el AMOR de amar?

Esther:
No, Jesús.
Pero reconozco que yo, al no verte, no tengo esa capacidad de unión y de estar siempre en Ti.

Jesús:
Yo sí.

Esther:
¿Y cómo será entonces nuestra unión en la eternidad?

Jesús:
Será una eterna fiesta de amor.
El gozo no acabará jamás.
Tengo todo preparado…
¡Con tanto amor!
Es como una sorpresa reservada de Mi amor.
Habrá muchos ángeles que te servirán.
No habrá más dolor ni más llanto.
Yo seré tu consolador eterno.
No habrá lágrimas.
Todo tendrá su plenitud.
Plenitud el amor.
Plenitud la esperanza.
Plenitud la paciencia.
Todo aquello que aquí en la tierra tanto te costó, existirá en el cielo en perfección.
Tú también serás perfecta, Esther.
Llegarás a tu máxima y eterna perfección.
Y Yo te amaré.
Pero has de saber que aquí en la tierra, aún en tu imperfección y lucha, Yo te amo igual que te amaré en tu eterna perfección.
No pienses que Yo amo a Mis hijos cuando llegan a ser perfectos, sino que los amo en su pequeñez y les regalo la perfección.
La perfección es para vuestro gozo porque el Mío es pleno tal y como sois en cada momento.
Mi amor os abarca en Mi corazón en cualquier momento desde que nacéis.
Os miro con amor eterno.
Tanto es Mi amor que me he hecho como vosotros para poder besaros.
Y Mi beso es igualmente verdadero en pecado y en gracia.
Es difícil comprender esto.

Esther:
A veces pienso que me querrás más si soy más buena.

Jesús:
El que seas más buena es para tu gozo.
El Mío es pleno con tu existencia.
Si eres “buena”, como tú dices, eres mucho más feliz y Yo gozo con tu felicidad.
Pero no te amo menos cuando caes o cuando pecas.
He venido por los pecadores porque sé lo felices que serán si se convierten y entran en el camino recto.
He venido a por el triste para darle alegría.
A por el débil para darle fortaleza.
A por el mentiroso para enseñarle el gozo de la verdad.
Al vacilante para darle la certeza.
Al dudoso para darle la fe.
Al enfermo para sanarlo de sus dolencias.
Al que se siente solo para llenarlo con la plenitud del amor verdadero.
Al asustado para darle valentía.
Al acomplejado para que se sienta tal y como Yo lo veo de bello.
Sólo he venido y deseo DAR.
¡Qué equivocados los que Me temen porque pien-san que vengo a quitar! 
¡Si Yo lo tengo todo! 
¿No lo comprendéis? 
Tengo tanto y en tal grado de perfección que deseo dároslo.
Por favor, creed en Mí.
Abrid el corazón para que os colme de Mis bienes que son la única y auténtica felicidad.
Si todos los corazones de Mis hijos se abrieran en este momento, derramaría una lluvia de dones que cambiaría el mundo.
Pero es necesario abrirse a Mi providencia.
No puedo obligar a nadie a aceptar un regalo.
Soy todo bondad.
Soy todo generosidad.
Lo Mío es vuestro.
Cogedlo, es para vosotros.
Si os sentís solos, coged Mi compañía.
Si os sentís defraudados, coged Mi honestidad.
Si os sentís tristes, coged Mi exultante alegría.
Venid y coged todo lo que ansiáis.
Está esperándoos la felicidad.
Yo soy feliz dando y os lo pongo en Mis manos.
Es poco lo que tenéis que hacer, sólo un acto de fe y coger lo que deseéis.
Así de fácil.
Cuando uno de vosotros ha tenido la osadía de creer y coger algo de Mí, no encuentra comparación ni dicha en otra cosa…
¿Verdad? 
Corred, gritad a todos los que sufren, que estoy car-gado de bendiciones sólo para vosotros.
Creed en Mí.
Os lo ruego.
Nada tenéis que perder.
Creed profundamente en Mí.
Mi gozo es dar.
Mi gozo es serviros.
Mi gozo es que os dejéis amar.
Seguiré siempre con vosotros.

sábado, 12 de febrero de 2011

Escuchando de nuevo Tu llamado Señor.

Padre Santo, ¡Bendito y alabado seas por siempre! ¡Gracias porque te dignas amarme a pesar de mis miserias y mis pecados.
Porque me conoces bien y sabes que soy una mujer llena de errores, debilidades y pecados, con un alma sucia que te necesita, te añora, y te busca impacientemente. Un día por tu gracia y tu amor abriste mis ojos y me develaste tu Infinito Amor ¡Bendito Seas! Porque te dignaste mirarme y tomarme entre tus Santas Manos, llenaste de gozo mi corazón y me hiciste sentir Tu Divina Presencia sin merecerlo. Inflamaste mi alma con Tu Divino Espíritu y la reviviste, recatándome de la perdición. Desde entonces sólo me has dado Luz, Amor, Paz a mi alma. ¡Gracias Señor!
Me purificaste en el crisol, me fortaleciste en Tu Amor. Quise alejarme temerosa e indigna, no quería sufrir. Perdóname Señor por no poder soportarlo y no saber entender que con ese dolor que invadías mi vida, fortalecías mi alma. Perfeccionabas mi espíritu, mis ojos ciegos no podían ver tu Gracia.
Y Tu Amoroso Padre, tiernamente dejaste que descansara y tomara ese respiro que yo solicitaba. ¿Cómo es posible que Tu Mi Dios, hicieras caso de mis súplicas? Si Tu sabiamente sabías que había urgencia de prepararme para los tiempos que se venían. Pero te compadeciste de mí y me dejaste descansar por un tiempo, el suficiente. Y sutilmente me llamabas de nuevo, como un Niño, te acercabas a mí y susurrabas a mi alma ¿Ya estas lista? ¡Señor! No hay palabras que describan mi agradecimiento, no hay corazón que devuelva tanta comprensión, tanto amor, tanto, tanto, tanto.
Me tomaste delicadamente entre Tus Benditas Manos, en cuanto me rendí a Tu Amor y Tu Misericordia. Perdonaste mis faltas, mis rebeldías y mi terrible carácter. Me enseñaste tu Divina Voluntad y me invitaste a rendirme a ella. Guiaste mi mente y mi espíritu, iluminaste mi camino y me tomaste del hombro ilustrándome en las artes que tenía que aprender para sortear estos tiempos que se avecinaban.
¡Bendito Seas Padre Amoroso por tan infinito amor que sientes por esta humilde sierva tuya, que algún día prometió ser la mejor de tus guerreras en el Ejercito Militante, dirigido por Santa María como Capitana Celestial nuestra!
19/Dic/2010

viernes, 11 de febrero de 2011

Oración

¡Oh Señor! , Padre mío y dueño de mi vida; no me abandones a la indiscreción de mis labios; ni permitas que yo me deslice por causa de ellos. ¿Quién será el que emplee el azote o castigo sobre mis pensamientos, y la corrección sabia sobre mi corazón, de tal modo que no me perdone errores, a fin de que de ellos no brote pecado alguno, ni se acrecenté mi ignorancia, ni se multipliquen mis faltas y me hagan caer en pecado, por cuya causa ande yo por el suelo delante de mis contrarios y ser ría de mí el enemigo?
Oh Señor! Padre mío y Dios de mi vida; no me abandones a sus malvados pensamientos. No permitas en mis ojos la altanería; aleja de mi todo mal deseo. Quita de mi la intemperancia de la gula, y no se apoderen de mi los apetitos de la lujuria; ni quieras entregarme a un ánimo inverecundo y desenfrenado.
México, D.F. Nov. 19 de 2010