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jueves, 28 de abril de 2011
miércoles, 2 de marzo de 2011
Confía plenamente.
"Rogad por el Sumo Pontífice y por todas las necesidades espirituales y temporales de la santa Iglesia, nuestra tiernísima madre." (Padre Pio de Pietrelcina)
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fundado en la Verdad permanezca, y que todo lo fundado en la Falsedad sea extirpado y arrojado al fuego. Señor, Te siento lejos, sin embargo, sé que no lo estás. ¿He sido insensible a Tu Presencia? Hija Mía, haz lo mejor que puedas, y Yo haré el resto. Aunque Yo parezca estar lejos de ti, no temas, Yo no estoy lejos. Yo, el Señor, mantengo un Ojo vigilante sobre ti. ¡Ora, alma! Ora para que la Justicia ceda y que no venga repentinamente, sobre sus naciones como un trueno. Vassula, 1 Yo he orado al Padre por ti y Le he pedido que apresure Su Paso. 2 Lee Jeremías 44, 7-9. Permíteme utilizar tu pequeña mano. y úsame toda como expiación para Tus Sagradas Intenciones. Yo estoy feliz, 3 y Me gusta cuando descansas enteramente tu confianza en Mí, porque estás hablando a Mí, tu Dios, no a un hombre. Estás descansando tu confianza en Mí y debes confiar en Mí plenamente. Así que, cuando vengas a Mí para ofrecerme tu voluntad, mírame completamente al Rostro. Me deleito al escucharlos abandonándose a ustedes mismos, descansando, así toda su confianza en Mí. Me regocijo al escuchar esta adoración, porque es adoración si Me ofrecen todo su ser, su corazón, su alma y su mente. Vassula, pequeña alma, ¿cómo Me podría resistir a tus súplicas? Sabiendo que éstas vienen de un alma tan vulnerable, ¡un alma a la que Yo apenas resucité ayer! ¿Cómo podía Mi Corazón, pequeña alma, resistir tus llamados? ¡Toma de Mi Corazón y aférrate a Mí! Y ora por tus hermanos, por aquellos que todavía yacen como cadáveres bajo una gruesa capa de polvo. Ora para que Mi Aliento aleje este polvo y que Mi Dedo toque sus corazones para que ellos, también, regresen a Mí, ya que ellos Me han desertado en favor de sus ocios, y no para decir más que eso. ![]() Sé bendecida, hija Mía. Bendíceme. 1Jesús cambió aquí de tono 2 Difundiendo los Mensajes 3 Jesús estaba sonriendo |
sábado, 12 de febrero de 2011
Escuchando de nuevo Tu llamado Señor.
Padre Santo, ¡Bendito y alabado seas por siempre! ¡Gracias porque te dignas amarme a pesar de mis miserias y mis pecados.
Porque me conoces bien y sabes que soy una mujer llena de errores, debilidades y pecados, con un alma sucia que te necesita, te añora, y te busca impacientemente. Un día por tu gracia y tu amor abriste mis ojos y me develaste tu Infinito Amor ¡Bendito Seas! Porque te dignaste mirarme y tomarme entre tus Santas Manos, llenaste de gozo mi corazón y me hiciste sentir Tu Divina Presencia sin merecerlo. Inflamaste mi alma con Tu Divino Espíritu y la reviviste, recatándome de la perdición. Desde entonces sólo me has dado Luz, Amor, Paz a mi alma. ¡Gracias Señor!
Me purificaste en el crisol, me fortaleciste en Tu Amor. Quise alejarme temerosa e indigna, no quería sufrir. Perdóname Señor por no poder soportarlo y no saber entender que con ese dolor que invadías mi vida, fortalecías mi alma. Perfeccionabas mi espíritu, mis ojos ciegos no podían ver tu Gracia.
Y Tu Amoroso Padre, tiernamente dejaste que descansara y tomara ese respiro que yo solicitaba. ¿Cómo es posible que Tu Mi Dios, hicieras caso de mis súplicas? Si Tu sabiamente sabías que había urgencia de prepararme para los tiempos que se venían. Pero te compadeciste de mí y me dejaste descansar por un tiempo, el suficiente. Y sutilmente me llamabas de nuevo, como un Niño, te acercabas a mí y susurrabas a mi alma ¿Ya estas lista? ¡Señor! No hay palabras que describan mi agradecimiento, no hay corazón que devuelva tanta comprensión, tanto amor, tanto, tanto, tanto.
Me tomaste delicadamente entre Tus Benditas Manos, en cuanto me rendí a Tu Amor y Tu Misericordia. Perdonaste mis faltas, mis rebeldías y mi terrible carácter. Me enseñaste tu Divina Voluntad y me invitaste a rendirme a ella. Guiaste mi mente y mi espíritu, iluminaste mi camino y me tomaste del hombro ilustrándome en las artes que tenía que aprender para sortear estos tiempos que se avecinaban.
¡Bendito Seas Padre Amoroso por tan infinito amor que sientes por esta humilde sierva tuya, que algún día prometió ser la mejor de tus guerreras en el Ejercito Militante, dirigido por Santa María como Capitana Celestial nuestra!
19/Dic/2010
jueves, 27 de enero de 2011
Cuando el llanto brota fácilmente y limpia mi alma
Has sentido alguna vez que no puedes detener esa sensación de estar a punto de llorar.
Basta que ocurra algo que toque esa sensibilidad que traes, para que las lágrimas salgan si poderlas contener.
Y no hablo de esa sensibilidad femenina, que tanto nos caracteriza; porque esta situación puede pasarle a hombres y mujeres por igual.
¿Te has preguntado por qué sucede esto?¿Has analizado las circunstancias que han provocado la inflamación de tu corazón y que tu alma reclame mirar hacia el cielo?
Porque es eso en sí lo que está sucediendo…
Tu alma está condoliéndose junto con Nuestro Señor Jesús, de algo que está sucediendo en el mundo. Y en ese momento te está diciendo: “Ayúdame a orar por esta situación, o por esta persona, etc.”
Dios está pidiendo que cooperes con El, para la salvación de alguien o de muchas personas. ¡Qué privilegio!
¿Te parece increíble?
Pues no es así. Dios siempre está en comunicación con nosotros… esperando que le escuchemos y le sigamos.
Dios siempre está solicitando que trabajemos con El. Por eso nos pide siempre estar al pendiente de nuestros hermanos, y con mayor razón de aquellos que más lo necesitan.
Dios siempre nos está llamando a la oración por los demás. Desde orar por las Ánimas del Purgatorio, orar por los enfermos, por los moribundos, por aquellos que no le aman, etc.
Esa sensibilidad que a veces brota en nuestro ser… y que no alcanzamos a comprender, es porque DIOS ESTÁ TOCANDO TU ALMA y te está pidiendo ayuda…
“Ora hijo (a) por este hermano tuyo que necesita de tus plegarias. Pide por esta Nación que está lejos del camino. Oremos por todos aquellos niños que les han quitado la vida, por sus madres que no saben lo que hacen, por los médicos que practican el aborto, y por todos aquellos que están aceptando las leyes que lo permiten”.
“¡Ayúdame a sanar al mundo, porque no quiero que se pierda!”
Esto nos pide el Señor…
Basta que ocurra algo que toque esa sensibilidad que traes, para que las lágrimas salgan si poderlas contener.
Y no hablo de esa sensibilidad femenina, que tanto nos caracteriza; porque esta situación puede pasarle a hombres y mujeres por igual.
¿Te has preguntado por qué sucede esto?¿Has analizado las circunstancias que han provocado la inflamación de tu corazón y que tu alma reclame mirar hacia el cielo?
Porque es eso en sí lo que está sucediendo…
Tu alma está condoliéndose junto con Nuestro Señor Jesús, de algo que está sucediendo en el mundo. Y en ese momento te está diciendo: “Ayúdame a orar por esta situación, o por esta persona, etc.”
Dios está pidiendo que cooperes con El, para la salvación de alguien o de muchas personas. ¡Qué privilegio!
¿Te parece increíble?
Pues no es así. Dios siempre está en comunicación con nosotros… esperando que le escuchemos y le sigamos.
Dios siempre está solicitando que trabajemos con El. Por eso nos pide siempre estar al pendiente de nuestros hermanos, y con mayor razón de aquellos que más lo necesitan.
Dios siempre nos está llamando a la oración por los demás. Desde orar por las Ánimas del Purgatorio, orar por los enfermos, por los moribundos, por aquellos que no le aman, etc.
Esa sensibilidad que a veces brota en nuestro ser… y que no alcanzamos a comprender, es porque DIOS ESTÁ TOCANDO TU ALMA y te está pidiendo ayuda…
“Ora hijo (a) por este hermano tuyo que necesita de tus plegarias. Pide por esta Nación que está lejos del camino. Oremos por todos aquellos niños que les han quitado la vida, por sus madres que no saben lo que hacen, por los médicos que practican el aborto, y por todos aquellos que están aceptando las leyes que lo permiten”.
“¡Ayúdame a sanar al mundo, porque no quiero que se pierda!”
Esto nos pide el Señor…
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