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lunes, 1 de agosto de 2011

Iniciando una nueva semana




Bendito Seas Señor:

Gracias por este nuevo día que me permites vivir, para seguir siendo instrumento de Tu Divina Voluntad. Hoy me entrego a Ti Señor, que sea yo un buen reflejo de Tu Amor Infinito.

Que mi familia y mis hermanos vean en mí Tu Luz, para que puedan ellos transmitirla a otros en su camino. Y que yo trabaje para acrecentar esa Llama para que ilumine a muchos más en mi trayecto.

Que cada palabra sea Eco de Tu Voz, para que todos puedan escucharte y transmitir todo aquello que los llevará a Tu Infinito Amor.

Gracias Señor por darme la oportunidad de seguir trabajando para Tu Reino. Y al seguir Tus Pasos Señor confío en la salvación de mis seres amados, que aún no han aprendido a escucharte.

Enriquece mi alma con Tu Gracia, para que cumpla con Tu Misión de una manera perfecta. Dame Señor la capacidad de amar a otros como Tú Me Amas, y poder transmitirlo a los míos y a mis semejantes sin reservas. Guíame Señor cada momento de este día, para hacer lo correcto y no permitas que me equivoque en mis tareas.

Yo te ofrezco este día, todas mis acciones, mis sentimientos, mi trabajo, y todo lo que conlleve. Cada movimiento que haga sirva para Alabarte y Adorarte Señor, para que llenen mi alma de esperanza, crezca en la fe, y reciba Tú Amor que me alimenta y me sostiene.

Que sea el Espíritu de Dios quien habite en mí ser y sea El Motor que impulse cada movimiento de este día para seguir avanzando.

Porque mi vida es Tuya Señor, y para bien de mis hermanos.

Sea yo un buen reflejo de Tu Amor en cada momento. ¡Bendito Seas Señor! Bendice mi persona, mi familia y mi hogar, protégenos y líbranos del Mal. Amén.

miércoles, 1 de junio de 2011

Diálogos en el Silencio de Dios


19 mayo 2010

Estoy fuera de la conferencia, porque es muy difícil mantener la atención con la traducción del alemán al castellano.
Es por ello, Jesús, que me voy a poner a hablar Contigo porque estás dentro del mí.
Tú eres mi tesoro, mi enorme y maravilloso descubrimiento.
¿Cómo hacerte llegar mi alabanza?
¿Con palabras?
¿Cómo, Jesús, puedo manifestar tanto agradecimiento por haber creado a todos Tus hijos?

Jesús:
La alabanza que Me agrada es la del corazón sencillo que Me dice, incluso con balbuceos o suspiros: "gracias", "te amo", "sea tu nombre bendito"...
De cualquier manera en que hagáis esto, Me agrada, porque lo que Yo recibo y valoro es la pureza, sencillez y humildad del corazón lleno de amor que se dirige a Mí para bendecirme.
El alma que bendice a su Dios, es profundamente bendecida por Mí.
Cuanto más ensalcéis a vuestro Dios, más os ensalzará Él a vosotros.
Cuanto más lo améis, más os amará Él.
Cuanta mayor misericordia derraméis sobre vuestros hermanos, con mayor misericordia seréis tratados y juzgados.
Todo lo que, desde vuestro corazón, Me deis con verdad, así, pero inmensamente multiplicado, recibiréis.
Os lo dije en Mis Escrituras: "Yo daré el ciento por uno aquí en la tierra y además la vida eterna".
¡Si supierais que podéis divinizar hasta vuestra respiración, vuestros pasos, vuestros movimientos y pensamientos!
¡Todo es recibido por vuestro Dios como ofrenda!
¡Y no penséis que tiene menos valor un acto pequeño por ser pequeño, respecto a una gran heroicidad a ojos humanos!
No, hijitos, todo vale en relación con el amor con que me lo ofrezcáis.
Por ello no hay actos más importantes que otros.
Hay solamente una medida de amor.
Yo sólo os juzgaré por el amor.
Es la única ley que rige para Mí.
Amad, por lo tanto, a todos y a todo.
Y acumulareis inmensos tesoros segundo a segundo.
Amén.

viernes, 27 de mayo de 2011

Oración para alcanzar los dones del Espíritu Santo

(para diversas enfermedades del alma)
*
BEATO TOMÁS DE KEMPÌS
*
Venid, venid Santo Espíritu con todos vuestros dones, y apartad de mi a satanás con todos sus pensamientos, que tantas veces me distrae en mis oraciones y devotas meditaciones.
Venid suavísimo viento y encended en el huerto de mi corazón el ardientísimo fuego de vuestro amor, extinguiendo en mi todo carnal afecto; para que corran aromas de gracias, con avenidas de lágrimas, por la gran compunción de mis pecados, y con la dulce memoria de todos vuestros beneficios.
Venid consolador grande, y con el resplandor de la interior alegría, levantadme del sepulcro de mi nublada tristeza, con esperanza de eterno descanso por tan pequeño trabajo.
Contra el hastío de mi alma, confirmadme con vuestras palabras de los himnos y salmos.
Contra el movimiento de la ira, dadme Dios mío, escudo de paciencia.
Contra el temor de la soberbia, representadme el miedo de la muerte y del eterno fuego.
¿Quién pues no temerá la potestad de vuestra ira, y una pena sin fin?
Contra la vanagloria y arrogancia, haced que atienda a mi propia flaqueza y a las virtudes de los otros.
Contra la liviandad de las palabras, enseñadme a guardar silencio.
Contra la disoluta risa, sacad de mis ojos llanto con gemidos, porque es mejor llorar con dolor, que reir sin propósito.
Contra el curioso y divertido mirar, ponedme delante a Jesús, por mi crucificado.
Contra el adorno de los vestidos, mostradme la corrupción de los gusanos.
Contra el apetito de la carne, abridme las sepulturas de los muertos.
Contra las bebidas del vino, dadme a beber hiel y vinagre de Cristo.
Contra los vanos rumores del siglo, contadme las divinas palabras.
Contra las largas fábulas cerradme presto los oidos, para que no entre el veneno por las ventanas.
Contra los paseos por las lonjas y plazas, atad mis pies y manos con las prisiones de vuestro temor, para que no caiga en varias tentaciones.
Contra la tristeza y mala pereza, infundid en mi la santa unción de vuestra gracia.
Contra la siniestra sospecha de alguno, inspiradme la mejor estimación de mi prójimo.
Contra la injuria que me hicieren, dadme sufrimiento y que me guarde de la venganza, para que no pierda en la gloria del Cielo la corona prometida a los sufridos.
Contra varias enfermedades de mi alma, dadme saludables especies de vuestras virtudes, y flores de vuestros Santos Doctores.
Contra mi mala costumbre, dadme fuerzas, para hacer violencia a la naturaleza por la vida eterna.
Contra el peso de los trabajos, concededme tranquilidad de corazón, por medio de la devota oración.
Contra la desconfianza en muchas adversidades, comunicadme gran confianza de vuestra grande piedad y merecimientos de los Santos.
O benigno y Santo Espíritu ayudador en las tribulaciones. Amén.
Beato Tomás de Kempis. Oraciones y meditaciones de la Vida de Jesucristo, nuestro Salvador y de los beneficios que nos hizo. Impresor: Casa de Francisco Foppens. Bruselas. 1661.