miércoles, 19 de octubre de 2016

Gracias Señora por tu infinito amor


Acompáñame siempre Madre mía, 
no me sueltes de tu mano, 
que sin Ti me perdería.

Gracias Señora hermosa, por tu infinita ternura, 
por la calidez de tu recibimiento y de tu despedida.
Señora mía en tu sencillez encuentro 
el Amor Inmenso de nuestro Padre Eterno
y es imposible dejar de sentir la brisa fresca del Espíritu Divino.

Gracias Madre mía, por esta invitación que me has hecho a este Tu Pueblo, María. Para enseñarme tus cálidas manos y el beso materno.
Gracias Mamita, contigo camino, ahora confiada, siguiendote a Ti, Lucero mío.






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